martes, 3 de enero de 2012

¿Es cierto que el amor tiene dos caras?

El amor. Una palabra que, en mi opinión, a veces puede ser de las más complicadas, ya que no todo es tan bonito como dicen los cuentos de hadas. Pero, a pesar de ser complicada, también es una de las cosas más bonitas que se pueden sentirse. Supongo que será por eso por lo que dicen que el amor tiene dos caras.
Pues bien, incluso en el amor veo Didáctica, ya que en él se da un proceso de enseñanza-aprendizaje: Tú le enseñas a la otra persona, pero a la vez aprendes de ella, por lo que se da un claro proceso de enseñanza-aprendizaje.
Ayer por la noche daban en la tele Pretty woman, una película que he visto mil veces pero de la cual no me canso y no pude evitar pensar en el proceso de enseñanza-aprendizaje que se da entre los personajes. El protagonista de la película es un rico empresario y ella es prostituta. Viven una historia de amor y se hablan de sus valores, pensamientos e historias.


Volvamos a la película que vimos en clase "El amor tiene dos caras", en la que podemos diferenciar dos modelos de enseñanza-aprendizaje:


El primer vídeo se da en una facultad de matemáticas donde se encuentra el profesor y sus alumnos. Por lo tanto, el proceso de enseñanza-aprendizaje se desarrolla en el ámbito formal.


Pese a que en clase tuvimos cierta dificultades para decantarnos por un modelo u otro, en mi opinión, creo que este profesor tiene un modelo academicista. Él disfruta con su trabajo y se olvida de sus alumnos. Así, parece que sus alumnos no están para nada motivados, cada uno va a lo suyo y el profesor está inmerso de tal manera en su explicación, que no lo tiene en cuenta. 


A continuación, describo los elementos del currículo que he podido identificar:
- El contenido es la base del currículo, es decir, el temario que se va a dar en clase está ya programado.
- El grupo de destinatarios es homogéneo y tiene las mismas necesidades (aprender matemáticas, en este caso).
- En la metodología es donde se ve de manera clara el modelo academicista. Y es que se trata de una clase magistral, en la que la comunicación es unidireccional, es decir, el profesor es el único que habla y no da opción a sus alumnos a dar sus opiniones (por lo que descartamos el modelo humanista). Otro ejemplo de que el profesor no los tiene en cuenta es que da la clase de espaldas, como si se la diese a sí mismo.
- La evaluación no sale en el vídeo pero se presupone que sería un examen en el que los alumnos tendrían que reproducir sus conocimientos con un alto nivel de memorización.
- Está claro que el profesor es un especialista en la materia que además disfruta con su trabajo.


Sin embargo, no parece que este método sea bueno, puesto que no consigue despertar en sus alumnos interés o curiosidad  por aprender matemáticas (por lo que no puede ser un modelo conductista, ya que no hay un refuerzo o castigo), sino al contrario, los alumnos se aburren en clase y no atienden.




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